Conservo una gran afición por toda faceta de escritura, forma liberadora de expresión agazapada tras la rigidez y la monotonía. Poco he retomado la palabra propia, por lo general me he mantenido en silencio (alguna vez muy necesario), en la inconsciencia, pero el impulso creador no ha cesado de filtrarse en días afortunados por los gestos y expresiones de esta vida cotidiana dejando rastros impactantes. Cuando las palabras florecen me siguen iluminando los ojos y llegan hasta donde quede el alma. Hoy tu amigo K. aún no cuenta nada, pero si cree que quiere ir compartiendo un poco sobre esos mundos de palabras que le han impresionado y que se ha vuelto a encontrar en la red wWw que nos atrapa.
Comienzo (esta sucesión de cucharadas de una gigante sopa de letras) con la historia fabulosa (etica/matematica) que seguire releyendo, que me fue dada a conocer por el Maestro Bernardo Recaman, El Hombre Que Calculaba. Novela escrita por el brasileño Julio Cesar de Mello e Souza, usando el seudónimo de Malba Tahan. Alguna informacion para contextualizar aquí.
El cuento sobre San Juan Luvina de Juan Rulfo (también por aquí), donde habla uno que es como fantasma sobre un lugar ya muerto, lugar que esta presente como si fuera el estado del espiritu en crepusculo tembloroso, como la presencia inevitable del avejentamiento y la extincion - borrada a su vez por la neblina de la memoria. Cuando le representamos con l@s amig@s de Thablas K. era un Cristo que sacaba groseramente la lengua ante el rostro de Agripina.
Por qué no incluir un cuento sencillo de alguno de los sabios anónimos de la vida cotidiana sobre "El amor y la libertad". En una versión más completa y reflexiva "La Leyenda Del Amor Eterno".
Todo esto, en el momento menos pensado, continuará ...
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